En la mayoría de las Comunidades Autónomas los opositores tienen que enfrentarse en la parte práctica a un examen de visu, que da bastante yuyu. En un tiempo récord, de unos 20-30 segundos por ejemplar, los opositores tienen que reconocer y poner nombre a un ejemplar físico o una imagen. Hay mucha gente que ya ha pasado por visus en su carrera y tiene cierta experiencia, pero para aquellos que son novatos representa toda una aventura.

El principal problema del visu es pensar en todo lo que teóricamente te puede caer. En el visu suelen preguntar rocas, minerales, fósiles, microfotografías de citología e histología, paisajes, especies de cualquiera de los cinco reinos, estructuras moleculares, etc. En esta entrada nos vamos a centrar solamente en el visu clásico de hongos/plantas/animales.

¿Qué se debería estudiar para un examen de visu? ¿qué puede caer en un examen de visu?

En un visu de identificación de especies lo esperable es que te pregunten por:

  • Especies más representativas, para que el/la opositor/a demuestre su grado de preparación, y evidencie que controla un poco de todos los grupos de animales y plantas.
  • Especies que sean asequibles, es decir, ejemplares que haya en los IES o como mucho de algún Dpto. de la Universidad más próxima. A veces, aunque cada vez menos, los profes suelen tener colecciones propias y podrían prestarlas para este examen. Ahora se recurre a fotografías, lo cual amplía mucho el campo de posibilidades.
  • Especies fácilmente identificables, es decir que no haya especies próximas que se presten a la confusión. Implica que se puedan reconocer a simple vista por un detalle o dos, de forma rápida, sin necesidad de una observación detallada. Esto es muy importante sobre todo si se trata de fotos, donde no se puede manipular el ejemplar.

A veces no es así, pues a veces los tribunales incorporan especies algo más rebuscadas, argumentando que es una prueba de naturaleza competitiva, y que de forma se seleccionan a los mejores candidatos.

Estrategias para estudiar el visu

Estudiar de memoria por pura repetición y sin entender el sentido no vale para nada, apenas se retiene. En contra de lo que opina mucha gente, aprender nombres consiste en ligar la imagen de la especie a su nombre por una característica determinada. La mayoría de los nombres de las especies tienen un sentido, o lo tuvieron en su momento, y si lo conocemos nos ayuda mucho. Por eso, en la nomenclatura binomial se diferencia el nombre genérico del específico, siendo este último el que recoge ese carácter esencial que define a cada ser vivo en exclusiva.

Por ej., Littorina obtusata se distingue del resto de las Littorinas porque su concha carece de ápice, es obtusa y Quercus pyrenaica recibe este nombre porque el autor se lo puso pensando que se distribuía por los Pirineos, aunque falta casi por completo en esta zona.

¿Cómo estudiar el visu?

Calcula que, aproximadamente, deberías aprender unos 500-600 nombres de plantas, otros tantos de animales y, aunque prácticamente nadie parte de cero, retener cerca de 1000-1200 nombres representa un trabajo considerable.

Cualquiera de las siguientes opciones es posible:

  • Salidas de campo para recoger ejemplares. Este método no es demasiado recomendable, al ser muy lento, pero en las salidas se va repasando todo lo que ya conocemos y ayuda a fijar nombres. Además, cada día hay más apps que ayudan a una rápida identificación, como PlantNet.
  • Visitas a museos: es muy útil porque permite ver muchos ejemplares más rápido, y suelen ser ejemplares que de otra forma difícilmente vas a encontrar.
  • Revisar las colecciones de los IES. Si trabajas como interino/a ya lo habrás hecho: aunque sean colecciones de menor calidad/cantidad que las del museo, puedes sacar mucho provecho porque podrás manipular los ejemplares (conchas, insectos, cráneos, pliegos, …) tenerlos en la mano, lo que ayuda mucho a reconocerlos.

Evidentemente solo con esto no llega. Hay que adoptar más estrategias:

  • Conseguir guías, ir marcando las especies a estudiar e irlas ojeando con regularidad. Vale cualquier editorial, aunque las de Omega para mi gusto son las mejores.
  • Otra opción que precisa cierta destreza es preparar tú posters de diversos grupos (bivalvos, equinodermos, etc..) e irlos distribuyendo por casa; puedes ir cambiando los grupos según los vas estudiando. Se pierde bastante tiempo dibujando, pero es de gran ayuda para captar los detalles que caracterizan cada especie.
  • Hacer listas que pueden ser semanales o mensuales, de las que vas eliminando nombres según las vas aprendiendo los nombres.  De forma similar puedes preparar tarjetas de repaso.
  • Usar app de repaso (Asturnatura) o archivos (como los que hemos elaborado para Simbiopos) que te permiten repasar en ratos libres, mientras esperas el bus o a tus amigos.

La cuestión es adquirir la rutina de ir poco a poco repasando para fijar imágenes y nombres.

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