Si nos preguntamos en qué parte del examen de la oposición se debe andar con pies de plomo y tener infinito cuidado, la respuesta es, sin lugar a dudas, el texto que hay entregar de la programación didáctica.

En esta entrada te ofrecemos unos breves consejos para ayudarte, en sucesivas entregas volveremos a insistir en ellos.

Los criterios de estilo o formales que establecen las distintas CCAA deben seguirse a pies juntillas. Lo más curioso es que siempre varían algunos detalles de unas Comunidades a otras, con la firme intención de impedir que la programación entregada en Extremadura, pongamos por caso, pudiera servir si te quieres presentar en Andalucía. Para cada uno de los territorios que te presentes tendrás que preparar un documento con exquisito cuidado, teniendo en cuenta sus condiciones particulares.

Más allá del contenido, que debería ser lo más importante, los aspectos formales son prioritarios. Sino pasas esa criba, adiós a tu programación.

Todas las normas en cuanto al número de folios, tamaño de letra y espaciado, hay que seguirlas a rajatabla. Es lo que primero se controla y sino cumples con lo estipulado tu programación será, o bien eliminada, o perderás puntos. La mayor parte de los recursos de alzada que presentan las personas opositoras obedecen a esta causa.

Uno de los mayores problemas son los márgenes: si te los piden, procura pecar por exceso y no por defecto.  En los tamaños de letra, espaciado e interlineado, asegúrate de que todo el documento es uniforme, y cuando lo imprimas hazlo todo en la misma impresora. Luego, para asegurarte, deberías comprobar que está bien. Para ello imprime unos pocos folios en otra impresora y compara unos y otros a trasluz para ver si coinciden. No es frecuente, pero puede haber impresoras que cambian tamaños y espaciado, y si se pasa de Word a pdf también se pueden producir cambios.

El hecho de que la programación sea personal, elaborada de forma individual, se traduce en que todo el texto debe tener un estilo uniforme. Es prácticamente imposible que no vayas cogiendo, y copiando párrafos de aquí y de allá. ¡Ni se te ocurra hacer un corta-pega sin más! Trata de redactarlas con tu estilo, y adaptar todos los copias-pegas para que queden acordes con el resto del texto.

En fin, no son demasiados detalles ni deberían representar un problema serio, pero hay que tenerlos presentes para que no nos jueguen una mala pasada. Sabiéndolo de antemano y haciendo la programación con calma y con tiempo, seguro que nos saldrá perfecta.

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